domingo, 9 de diciembre de 2007


La carta internacional

Oímos por primera vez mencionar la Corte Internacional de Justicia, a través de una alocución del profesor Juan Bosch, cuando este proponía llevar a la Haya, sede de dicho organismo, el caso de la intervención norteamericana de 1965 y sus consecuencias adversas para la consolidación de un Estado de Derecho en República Dominicana.
Al cursar la materia de derecho internacional público, penetré en la historia del tribunal internacional, uno de los órganos esenciales de las Naciones Unidas como expresa el artículo 7 de la carta fundacional.
Probablemente mi padre, cuando estudiaba derecho en Londres, no se trasladó a Holanda porque todavía el tribunal no existía como el más alto foro jurídico del planeta.
Mientras ejercía el derecho al voto en el colegio de abogados, dos ideas cruzaron por mi mente en las 3 horas y media que permanecí en fila: Los miles de abogados que quisiéramos visitar el Tribunal de la Haya y el placer de saber que desde ayer, nuestra hija Berioska Morrison está, junto a sus profesores y compañeros de estudios de la maestría en European and International Trade Law in the University of Sussex de Inglaterra, cristalizando el sueño de cualquier abogado del mundo: observar las sesiones de trabajo del altísimo tribunal.

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